Friday, October 30, 2009

Relato sobre sus hijos.


Mi abuela hoy cumpliría 83 años y una forma de celebrarla son leyendo estos relatos que ella escribió sobre sus hijos!

feliz cumple aguela carne!


Horacio

Amanecía contento, a veces cantando… “Blue, blue, my heart is blue”!... Se levantaba rápido pero no le gustaba subirse a la micro. Entre 2 personas (a veces la Gabrielita de Jimmy y yo) lo teníamos que empujar al bus, y arriba me decía, después de pasar por entre todos los grandes y muchas señoras gordas: “Mamá, te dije, puros potos…”. En otras ocasiones, y bien fuerte, decía “Nadie va a darte el asiento… te dije” y alguien de buena voluntad lo hacía para que yo lo llevara en la falda. Se iba leyendo los nombres de las calles, ahí era cuando le tocaba leer Eliodoro Yáñez… y debía Eliodódroro Yáñez… y no hacía caso… La gente celebraba que tan chico supiera leer y era sólo chico de porte.

Y esa vez que me lo trajo Rodrigo de la mano, que lo pilló bajándose de un taxi en Pedro de Valdivia, nadie supo de dónde venía…

Su amistad de casi amor con la francesita en Vasconia, y ella que le decía ¡“Golditó”! por las tardes. La Agathe Torti Renault, que lo quería tanto… corría siguiéndolo a él con sus chapecitos bailándole… Yo me quedaba con los dos por las tardes, para que la mamá pudiera trabajar, en una pequeña guardería infantil en tiempos en que no había nada de eso.

Su pelito crespo y claro… el chofer de la micro del colegio La Alianza le decía “el rubio”, destaco su fanatismo por el fútbol y por el Colo... hasta el día de hoy. Fue el primero que pudo aprovechar beca entera en la Alianza (Cristóbal de la Beatriz, y bastante menor, sólo pudo tener media beca), sin embargo el gordito tonto se salió al cambiar el ciclo de estudios tercero medio y cuarto medio, se fue al Liceo no sé cuánto.

Después hicieron historia con su mujercita, también profesora de educación física con su “TiCinco” que era muy concurrido, habiendo pasado por medio año de Ingeniería en Minas aquí en La Serena con la Loli, y volviendo a Santiago el año ese en que tuve a los 4 hombres en mi casa.

Se me olvidaba que era sietemesino, o casi, porque yo estaba muy nerviosa y tenía una urticaria tremenda y me levantaba por las noches a meter las piernas en agua fría… y dormía muy mal. También el parto fue un parto seco porque ya nos habíamos mudado a Bilbao 4542 y era de 2 pisos, pero yo estaba feliz porque era casita mía (no nuestra porque yo ya había hecho separación de bienes con Alfredo al morir mi papá….

Consuelo

Coti. Muy seguido se vestía a la rastra, medio dormida salía de la cama y la Lela le ponía la ropa. La Pulita se iba con ella al colegio y a veces le decía ya en la calle, “súbete los calcetines, afírmate el cinturón” y, según ella misma, a veces abría los ojos “en clase”… Pobre mi chica tan flojita, para más junto a la Beatriz que era una tromba. Otras veces había pasado enferma de la guata la noche y yo sabía, al día siguiente, que se había comida no sé cuanto (vecino que le pagaba al almacenero para que la Adela le sacara lo que la niña quisiera).

Era buena para bordar y tejer. Fue la única en aprender algo de frivolité. Y tan cariñosa con los animales que una vez se me contagiaron (junto con Horacio) de arestín por un gatito que se lo refregaban con amor, como si fuera una guagua… Pasaron un tiempo largo medio escondidos en Sucre porque era muy contagioso… y antes, más chiquitita, cuando vivíamos en Bilbao, ¡qué buena era para irse a las casas vecinas! A veces la Adela la encontraba, después de preguntar en varias casas, durmiendo en el living de la casa de la tía Galy (Magaly) al lado del tío Mario.

Pero el episodio del incendio de la casa de General del Canto con la guagua de 2 meses que casi se muere, lo dejo para las dos que la salvaron, La Lolita y la Coqui.

La Consuelito fue alumna destacada, con beca, del Instituto Chileno Francés, cuando yo trabajé ahí (por supuesto, no fue mi alumna) y hasta el día de hoy habla un francés muy bueno… Ella estaba muy enojada de no poder entrar a la Alianza junto con el gordito. Sin embargo, creo que ya habla mejor que Horacio.

Graciosa y vanidosa… desde chiquita, también le ha gustado mucho el baile, ¿se acuerdan de cuándo se disfrazaba para llamar la atención de los pololos de la Lolita? “Ahora anuncien a la modelo Bomba o modelo París” y les sonreía coquetona cuando los otros le celebraban los ojitos”.

Beatriz

Se llamaba “Beanrrí” y era peleadora con quien la celebraba… Si le decían ¡Qué bonita!, ella les sacaba la lengua… pero le gustaban tanto los militares o lo que fuera con uniforme… Yo creo que eso le venía de cuando en General del Canto Danielito Arancibia, desde su casa, los hacía desfilar marchando por el patio de la nuestra… “Los cadetes navales chilenos…” “ya, marchen, marchen,” y sólo le hacían caso la Pule y, a veces, el Memo. ¿Por qué le dijimos Pule? No me acuerdo bien pero parece que eran chicos y se decían mugrientos, que después pasó a pulentos y ella a Pule ¿…? No jugaba con muñecas y antes de irnos de Sucre, encontró a una muñequita que se nos había perdido enterrada atrás en el jardín…

Me acuerdo de una vez que la Lela la llevaba a pasear y un carabinero le dice a la niña (tal vez para conversar con la Lela) “qué lindos los ojitos de la niña” y ella le contesta “que milay paco feo?” … y cómo se enojaba cuando se tenía que ir a la cama!, yo le pedía a la Lela “llévate a acostar a esta niñita” y ella, sentada en la escalera con un pañuelito en cada mano decía “No!, si es pura maña!” llorando y pasando sus pañuelitos por los ojos…

Después fue super estudiosa y trabajadora, ¡hasta el día de hoy! A la universidad llevaba a su hijito, cuando nadie se podía quedar con él en la casa… una tromba hasta el día de hoy.

También hay un accidente tremendo que contar, ella y Jaime cuando estaba por nacer su segunda guagüita, la Pascualita

La Pule tiene su gran fama desde los años de Música Libre. Hasta hoy logra cosas gracias a su empuje y profesión de Dirección de Televisión en los primero años de ésta.

Guillermo

Cuando nació y abrió sus ojitos, Alfredo lo bautizó “ojitos de uvita” porque eran negritos (parece que hoy se le han aclarado) y después que le salían granitos en la piel como sarpullidlo eran según él “seudopodios” porque el niño era “marcianito moradito”. Pobrecito Memito que fue sanito hasta los tres años en que se enfermó tan grave que creo que le dio neumonitis y estuvo tan mal, tan mal… y para peor había epidemia en Santiago y Ramón Montero nos había dicho que necesitábamos ponerlo en una tienda de oxígeno y darle un remedio que no se encontraba en ninguna farmacia, una vacuna, y Alfredo desesperado se metió en una laboratorio donde tenían guardada esa vacuna rompiendo una ventana… le salvó la vida, yo creo, mientras tanto yo también había transformado el comedor de la casa donde vivíamos en ese tiempo en una cámara de vapor de agua, con las partes del corralito de los niños y sábanas afirmadas con alfileres de gancho… dentro de esa cámara teníamos la cunita del niño y generábamos todo el tiempo dentro de ella vapor de agua hirviendo agua constantemente… Bueno, felizmente se salvó, ¡pero sufrimos mucho! Después (y antes también, fue el segundo gran amor de Alfredo, la primera fue la Coqui, su francesita).

El Memo llamó al auto que después tuvimos “Ronroen” (Citroen) y él se paraba detrás de Alfredo para ir dándole besitos cuando se le acababan “las fuerzas”, en las “subiditas” o en las “bajaditas”.

Después fue medio científico, y le gustaban los astros, también tuvo amigos astrónomos viejos que lo iban a buscar a la casa. ! Y los cursos de greda en mi casa y de las líneas de las manos! Era muy cuidadoso y constante… hasta hoy.

Después estudió arquitectura y gracias a Dios es uno de mis hijos profesionales que me llena de orgullo y… hoy es como mi padrino en el camino neocatecumenal, pués él, como la Paula su señora, me dieron a conocer esta parte grandiosa de mi vida que ha sido el Camino en mi vejez.

Mauricio

Mauricio o Pachi: El “folleque” le puso Alfredo (un cacharrito antiguo que cruje mucho) porque de guagua como que se quejaba, pero en cuanto caminó fue totalmente normal y amistoso a morir con todo el mundo. En el campo lo querían todos, especialmente la gente de”la puebla” (casa donde vivían los trabajadores al día), y ya como a los 2 años le convidaban porotos con ají y galletas…

Después, en Santiago (Almirante Barroso) se decía a sí mismo que era el amigo de “los chiquillos rotos”, con mucho disgusto de Alfredo… Recuerdo un día que no lo encontraba por ningún lado en la casa y salí a preguntar a los vecinos por él y ahí estaba, sentado en a la mesa con una gran servilleta y una enorme alcachofa comiendo fascinado y todos los vecinos lo miraban... “admirándolo”, porque lo querían mucho.

Después la vida del Pachi fue muy llena de fuertes acontecimientos, fue mal estudiante, tal vez no le supimos reconocer una dislexia ya que le costó mucho leer… Se lo llevó la Nenita a Arica y allá hacían maldades junto a la Eugenia María, hija de unos amigos de la Nenita, se subían a las murallas en construcción… Después vino la etapa de los colegios, en plural, porque fueron muchos… creo que ni él se acuerda de todos.

Y después de una amarga etapa de la juventud llegó el matrimonio y la vida aquí, en La Serena.

H
oy nos sorprenden a todos con una especie de sabiduría práctica, o más bien habilidad doméstica con la que resuelve bien y con rapidez y facilidad cualquier problema casero… Y, llega a ser empalagoso de cariñoso. Fue mi gran sufrimiento durante muchos años pero también es por eso que con él, cuando lo iba a visitar tuvimos momentos muy lindos, de mucha comprensión y amor. Nos imaginábamos una vida tranquila, campesina y simple, como quien dice “castillos en el aire” que nunca se concretó.

Conoce a medio mundo y todos lo quieren… así como cuando era chico.

María Verónica

Coqui o Vontina, como la llamaba Cristóbal, fue de mis niñitos que creció en Huelehueico, ¡me llenaba de de felicidad! Era rubiecita y de ojos claros, como los de Marcelo también. Nació en Santiago en la Carolina Freire, como los otros dos, y Alfredo la conoció como a los 3 meses, cuando yo pude regresar a Huelehueico junto a la Lolita y a Marcelo. Fue amor a primera vista, le puso “mi francesita” y, a pesar de que allá no teníamos ninguna comodidad o adelanto moderno como en Casablanca, donde había electricidad, teléfono y tren a cercana distancia, la niña fue sanita y sin contratiempos el primer año de su vida. La Nieves, que era la niñera que yo tuve todo ese tiempo, la quería mucho. La peinábamos con un chape con una cinta en medio o al lado y sus cachetitos se le ponían rojos con el frío. La sentábamos en los vanos de las ventanas mirando al campo y a veces pasaban los animales, ella se ponía contenta y juntaba sus manitos diciendo “toro… caca”, porque así pasaba.

Yo le empecé a decir que ella era “feaza” para que no se creyera y fuera vanidosa y… la pobrecita creció pensando que lo era en realidad… (y hasta hoy me lo reprocha). Participaba en todos los acontecimientos campesinos de esos años, como los arreos y cuenta de animales en los corrales, o las veces en que se capaba… en el gallinero las particiones de gallinas, pollos, patos, gansos y pavos que se habían una vez al año… para la cuenta de vacunos yo me metía con la Nieves y los 3 niños en la pesa (o balanza) de animales y quedábamos más o menos protegidos… los niños y la Coqui gozaban, aún cuando deben haber sentido algo de miedo.

También salíamos a caballo, Alfredo con 2 y yo con otros 2, cuando ya estaba el Pachi. Fue un tiempo muy lindo!

Después, en Santiago, falta contar esa época tremenda de la ostiomielitis, cuando ella tenía como 9 años… el año que pasó enyesada y las dificultades para subirla y bajarla del segundo piso en Almirante Barroso , la pobre, aburrida hasta saltaba al cordel con yeso desde la cintura… Por eso se le quebraba con frecuencia (ahí ya habían 6 niños) y… Alfredo viajó a Europa…

Marcelo o Marcelito

El primer hombre de la familia. Desde chiquitito se destacó por su parecido a la familia de mi suegro, su pelito más claro que el de la Lolita. Y, después que lo pelaron como a los 2 días de nacido, en la misma Clínica Carolina Freire, yo me fascinaba mirándole todos sus detalles, su manitos, orejas, ojos, pestañas y cabeza peladita… no hallaba las horas que las visitas se fueran para quedarme sola con él (pero, para ser franca, esto mismo lo he sentido con todas mi guagas).

Después, en el campo, él era el hombre de la casa y se ponía su ponchito y salía corriendo detrás del hortelano a quien llamaba Lilío (Cecilio), quien lo quería mucho, también el mayordomo y el campero y lo llevaban a caballo en sus trabajos. Muy luego supo conocer las siembras y conocía desde lejos las lentejas o las papas… ah! Y tenía un caballito de palo con el se creía de verdad… y si algo no le gustaba, o si lo habíamos retado por algo, se montaba en su caballito y partía galopando (con sus patitas) y me decía “me voy pá Mininco” y sólo llegaba hasta unas bancas que habían donde estaba la vertiente y esperaba que saliéramos a buscarlo. Era un niño tan feliz!

Otra vez, cuando estábamos con mi papá y mi mamá paseando por el campo en un lugar donde Mario ponía su flotador o lancha (es decir un espacio de una acequia que se había agrandado para eso), íbamos pasando con todos los niños (4), mi mamá se equivoca y pisa un tablón suelto que flotaba y se comienza a hundir, con gran alboroto de todos nosotros porque era puro barro… Marcelo se puso a gritar “Socorro! Mi abuelita se ahoga! Mientras tanto todos nos metimos para ayudarla y quedamos embarrados hasta la cabeza…Nos reímos mucho con la desesperación de Marcelito.

También queda por contar la mordedura del “mahoma”.

Carmen Gloria

Lolita (ah! mi Lola Lola). La primera nieta de mis papitos y la primera guagüita en la casa! Qué felices estaban con ella mi papá, mi mamá, la Nenita y el Pato… fue en realidad una buena terapia de descanso de su tremenda pena… y también de la mía. Todos se peleaban en la casa por tomarla en brazos, por mirarla y besarla, hasta las patitas… Todo su ajuarcito lo habíamos hecho en casa la mamita y yo. La cunita la habíamos ido a comprar al Baratillo de La Vega (de mimbre) y nosotras le hicimos el colchoncito, las falditas y tules recogidos sin saber si iba a ser niño o niña… Para los pañales compramos piezas de lienzo y cocíamos y cocíamos… fue muy lindo.

Las chombitas y botines eran tejidos y las camisitas y sabanitas, bordadas a mano… Yo creo que pasamos después unos meses muy felices viviendo en la casa del papito hasta que hubo que viajar a Casablanca, pues Alfredo había perdido su trabajo en el banco y mi suegro lo necesitaba en el campo.

Después, la mamita y el papito nos visitaron en el campo, aún cuando los viajes eran en tren, en coche dormitorio, por la distancia, pero ellos lo hicieron con gusto para visitar a su primera nieta. Más tarde y estando nosotros en Huelehueico, fueron nuevamente, pero yo iba también una vez al año a Santiago con la niña.

Ramón Montero, el médico de la gordita, nos daba recetas y remedios por teléfono, que en Casablanca sólo teníamos de esos con magneto y se comunicaba con una central en Renaico que a su vez llamaba a Santiago… por suerte se enfermó muy poco, sólo resfríos y los 3 (Mario, Alfredo y yo) nos asustábamos hasta por un estornudo de la niña. Ramón era naturista y le gustaban las fricciones de agua fría, con sal, y que no la abrigara tanto… A mi me había hecho llorar diciéndome “señora abrigadora de guaguas” en su consultorio y frente a todas sus otras clientas…

Después la niña se fue con mis suegros a Santiago, cuando ya tenía edad para ir al colegio, y los papitos le pagaban el Jeanne DArc.


Monday, January 26, 2009

ego


Yo creé un personaje de mi mismo

Es bonita y se viste con rosas.

Muestra el escote y dentro de su billetera guarda un santito de san expedito.

Le gustan las rancheras, los boleros, padece por el vals peruano.

Le gusta comer choclos, hacer pan, cantar en la ducha.

Su nombre Ana

Algunos la llaman “la negra”.

Sunday, June 08, 2008

siempresiempresiempre

siempreescriboconfaltadeortografia,siempreescriboconfaltas,
sinortografia,peromasalladeesolaverdadesquemesalebastantebonito!

Monday, May 19, 2008

ají

Me gusta el picante y

Tengo esa tendencia ….

A llorar con la cebolla

A bailar pegadito

A disfrutar una buena salsa

Con picante, con cebolla...

Y también bailarla pegadito.

Monday, April 21, 2008

El ofendido



Debido al insulto comencé a coleccionar sigilosamente palabras de carácter humillante. Investigué sobre frases célebres del universo soez. Aprendí a la perfección puteadas en hebreo, inglés, alemán...Practiqué el arte de mofarme y me instruí en aquellas palabras primordiales para la ofensa: madre, hermana, puto(a), países de proveniencia, aparatos reproductivos, ataques emocionales al subconsciente: nadie nunca te quiso, guacho; caracteres sicóticos: loca, enfermo, y sigue la lista.
Fui riguroso en la búsqueda de la mayor cantidad de información. Recorrí foros racistas, homofóbicos, nazis, de hinchadas, me dediqué al cien por ciento a conocer el universo del placer de una buena puteada.
Quería volver a encontrármelo, tener el discurso perfecto, llamativo, insolente hasta que arda.
Me senté durante dos horas en la misma banca a la misma hora, durante tres meses, se me repitió mil veces la misma gente pero nunca volvió aparecer el hijo del diablo (manual de exorcismo, capitulo nueve).
Sentado repetía el discurso una y otra vez, contabilizaba su tiempo (ocho minutos, treinta y siente segundos: agresivo, nueve minutos, cincuenta y dos segundos: irónico), planeaba una respuesta B por si respondía a la A, pero el hijo de su madre nunca apareció.

A los ochenta y cinco años era un completo obsesivo hasta aquel punto de sólo lograba prestarle atención a las “malas palabras”, me parecían exquisitas, conmovedoras, angustiosamente sabrosas, tenían la elegancia que con muy poco podían humillar enormemente, tenían carácter propio, sonidos llamativos.

A los ochenta y cinco años pensé que el tipo que me había insultado hace cuarenta y dos años atrás me había convertido en un codicioso de la lengua, de la lengua sucia, impregnado de ese orgullo que producía decir lo correcto en el momento justo, o lo incorrecto en el momento preciso según se mire.

…Y aproveché sin duda mi edad para poder dedicarme por completo a mi placer terrenal durante el tiempo vertical que me quedaba. Salía a la calle, caminaba tan lento como pudiese en las veredas angostas, si alguien me otorgaba alguna queja yo puteaba, y me deleitaba. Me ponía al final de la fila de la caja con preferencia embarazadas y tercera edad, una víctima total, y puteaba, por el sistema, por mi espalda, por las demoras, por el de al lado, por el lugar… era feliz, completamente dichoso de los versos que se me escapaban gozosamente por mi boca.

Un día sentado en una plaza observando a la manada de gente que la recurría, entre dientes practicando, opinando, insultando, me pareció ver una escena semejante a la que me hubiese transformado años antes, y sentí como mi cuerpo empezaba a alivianarse, una sonrisa me copó toda mi cara, los músculo tensionados se aflojaron a lo largo de mi espalda, y sentí la dicha de saber que otro hombre, ofendido sin excusa entendería el gusto por la venganza y la horra por la palabra. La cara de sorpresa e indignación del insultado se mantuvo el tiempo correcto para comprender lo que al hombre le había sucedido, entonces pensé que mi obsesión debía madurar y dejar a las nuevas generaciones y a las nuevas palabras, angustiosamente hirientes, entrar en ella y dejar de respirar por fin al igual que un momento de furia.

Saturday, March 01, 2008

carente de título

abrí una...
dos,
tres purtas.
Salí y se me pegó lo humedo
las veredas rotas
el asentito
la calma
el griterío.
Habrí una
dos
tres
salí y se me pego como un cantito que no pertenecía aquí, menos allá
tampoco a la tele prestada que me invadía con programas multicoloresno
era una tendencia
no tenia nada que ver con la moda
no tenia curso
tampoco historia.
Habrí una
dos
tres,
vi a los perros, todos finitos con collares y un subdito paseador,
las porno de los kioscosel
humo de los puchos
el silvido de un viejo
que qué se sho,
asi mismito, con s y h
y con esa resbaladisima "y...".
Abro una
dos
etc..
tropiezo con un libro usado
descascarado
con una guia practica para hacer bijouterie
con una enciclopedia de windows 95
con el olor a cafe
a calle
a calle humeda
a calor
a verano.
Paseo plano
salgo caminando con la improbabilidad de hacer lo que debía hacer
con la calma del la mano puesta en el bolsillo
con las ganas de no atender a clientes
con el gusto por las multitiendas
con calor en la nuca
con la dirección desviando el recorrido,
recorrido que me lleva no por muy lejos a pensar en el tiempo pasado
en el recondito lugar
en la esquinita de viamonte
de los prestamos familiares
de la visita de mes por medio
del amore que cruzó la cordillera
la del vino guardado de buena etiqueta con bebedores de diferente estírpe.

Llego.
abro una
dos
tres
tomo agua de la llave
no la compro envasada
las viejas cañerias saben bastante mejor.

Saturday, January 19, 2008

nada que ver con la foto



Recuerdo
las formas perpetuas de tumbarse como lunas a la espera de la mañana,
recuerdo
aquel romantisismo vago que dejaba pasar el agua corriendo por las esquinas de tus hombros,
recuerdo
aquellas rimas rojas como de una pasion desobediente que escandalizada corría,
perpetuamente santa,
virgen consagrada ,
creyendo ser ,
cayendo siendo ,
tropezando cada tanto.
Recuerdo
silvar una cancion que sonaba desafinada
y recordaba algun recuerdo
que ya pasado estaba .


03/01/2008