Relato sobre sus hijos.
Mi abuela hoy cumpliría 83 años y una forma de celebrarla son leyendo estos relatos que ella escribió sobre sus hijos!
feliz cumple aguela carne!
Horacio
Amanecía contento, a veces cantando… “Blue, blue, my heart is blue”!... Se levantaba rápido pero no le gustaba subirse a la micro. Entre 2 personas (a veces
Y esa vez que me lo trajo Rodrigo de la mano, que lo pilló bajándose de un taxi en Pedro de Valdivia, nadie supo de dónde venía…
Su amistad de casi amor con la francesita en Vasconia, y ella que le decía ¡“Golditó”! por las tardes.
Su pelito crespo y claro… el chofer de la micro del colegio
Después hicieron historia con su mujercita, también profesora de educación física con su “TiCinco” que era muy concurrido, habiendo pasado por medio año de Ingeniería en Minas aquí en
Se me olvidaba que era sietemesino, o casi, porque yo estaba muy nerviosa y tenía una urticaria tremenda y me levantaba por las noches a meter las piernas en agua fría… y dormía muy mal. También el parto fue un parto seco porque ya nos habíamos mudado a Bilbao 4542 y era de 2 pisos, pero yo estaba feliz porque era casita mía (no nuestra porque yo ya había hecho separación de bienes con Alfredo al morir mi papá….
Consuelo
Coti. Muy seguido se vestía a la rastra, medio dormida salía de la cama y
Era buena para bordar y tejer. Fue la única en aprender algo de frivolité. Y tan cariñosa con los animales que una vez se me contagiaron (junto con Horacio) de arestín por un gatito que se lo refregaban con amor, como si fuera una guagua… Pasaron un tiempo largo medio escondidos en Sucre porque era muy contagioso… y antes, más chiquitita, cuando vivíamos en Bilbao, ¡qué buena era para irse a las casas vecinas! A veces
Pero el episodio del incendio de la casa de General del Canto con la guagua de 2 meses que casi se muere, lo dejo para las dos que la salvaron,
Graciosa y vanidosa… desde chiquita, también le ha gustado mucho el baile, ¿se acuerdan de cuándo se disfrazaba para llamar la atención de los pololos de
Beatriz
Se llamaba “Beanrrí” y era peleadora con quien la celebraba… Si le decían ¡Qué bonita!, ella les sacaba la lengua… pero le gustaban tanto los militares o lo que fuera con uniforme… Yo creo que eso le venía de cuando en General del Canto Danielito Arancibia, desde su casa, los hacía desfilar marchando por el patio de la nuestra… “Los cadetes navales chilenos…” “ya, marchen, marchen,” y sólo le hacían caso
Me acuerdo de una vez que
Después fue super estudiosa y trabajadora, ¡hasta el día de hoy! A la universidad llevaba a su hijito, cuando nadie se podía quedar con él en la casa… una tromba hasta el día de hoy.
También hay un accidente tremendo que contar, ella y Jaime cuando estaba por nacer su segunda guagüita,
Guillermo
Cuando nació y abrió sus ojitos, Alfredo lo bautizó “ojitos de uvita” porque eran negritos (parece que hoy se le han aclarado) y después que le salían granitos en la piel como sarpullidlo eran según él “seudopodios” porque el niño era “marcianito moradito”. Pobrecito Memito que fue sanito hasta los tres años en que se enfermó tan grave que creo que le dio neumonitis y estuvo tan mal, tan mal… y para peor había epidemia en Santiago y Ramón Montero nos había dicho que necesitábamos ponerlo en una tienda de oxígeno y darle un remedio que no se encontraba en ninguna farmacia, una vacuna, y Alfredo desesperado se metió en una laboratorio donde tenían guardada esa vacuna rompiendo una ventana… le salvó la vida, yo creo, mientras tanto yo también había transformado el comedor de la casa donde vivíamos en ese tiempo en una cámara de vapor de agua, con las partes del corralito de los niños y sábanas afirmadas con alfileres de gancho… dentro de esa cámara teníamos la cunita del niño y generábamos todo el tiempo dentro de ella vapor de agua hirviendo agua constantemente… Bueno, felizmente se salvó, ¡pero sufrimos mucho! Después (y antes también, fue el segundo gran amor de Alfredo, la primera fue
El Memo llamó al auto que después tuvimos “Ronroen” (Citroen) y él se paraba detrás de Alfredo para ir dándole besitos cuando se le acababan “las fuerzas”, en las “subiditas” o en las “bajaditas”.
Después fue medio científico, y le gustaban los astros, también tuvo amigos astrónomos viejos que lo iban a buscar a la casa. ! Y los cursos de greda en mi casa y de las líneas de las manos! Era muy cuidadoso y constante… hasta hoy.
Después estudió arquitectura y gracias a Dios es uno de mis hijos profesionales que me llena de orgullo y… hoy es como mi padrino en el camino neocatecumenal, pués él, como
Mauricio
Mauricio o Pachi: El “folleque” le puso Alfredo (un cacharrito antiguo que cruje mucho) porque de guagua como que se quejaba, pero en cuanto caminó fue totalmente normal y amistoso a morir con todo el mundo. En el campo lo querían todos, especialmente la gente de”la puebla” (casa donde vivían los trabajadores al día), y ya como a los 2 años le convidaban porotos con ají y galletas…
Después, en Santiago (Almirante Barroso) se decía a sí mismo que era el amigo de “los chiquillos rotos”, con mucho disgusto de Alfredo… Recuerdo un día que no lo encontraba por ningún lado en la casa y salí a preguntar a los vecinos por él y ahí estaba, sentado en a la mesa con una gran servilleta y una enorme alcachofa comiendo fascinado y todos los vecinos lo miraban... “admirándolo”, porque lo querían mucho.
Después la vida del Pachi fue muy llena de fuertes acontecimientos, fue mal estudiante, tal vez no le supimos reconocer una dislexia ya que le costó mucho leer… Se lo llevó
Y después de una amarga etapa de la juventud llegó el matrimonio y la vida aquí, en
H
Conoce a medio mundo y todos lo quieren… así como cuando era chico.
María Verónica
Coqui o Vontina, como la llamaba Cristóbal, fue de mis niñitos que creció en Huelehueico, ¡me llenaba de de felicidad! Era rubiecita y de ojos claros, como los de Marcelo también. Nació en Santiago en
Yo le empecé a decir que ella era “feaza” para que no se creyera y fuera vanidosa y… la pobrecita creció pensando que lo era en realidad… (y hasta hoy me lo reprocha). Participaba en todos los acontecimientos campesinos de esos años, como los arreos y cuenta de animales en los corrales, o las veces en que se capaba… en el gallinero las particiones de gallinas, pollos, patos, gansos y pavos que se habían una vez al año… para la cuenta de vacunos yo me metía con
También salíamos a caballo, Alfredo con 2 y yo con otros 2, cuando ya estaba el Pachi. Fue un tiempo muy lindo!
Después, en Santiago, falta contar esa época tremenda de la ostiomielitis, cuando ella tenía como 9 años… el año que pasó enyesada y las dificultades para subirla y bajarla del segundo piso en Almirante Barroso , la pobre, aburrida hasta saltaba al cordel con yeso desde la cintura… Por eso se le quebraba con frecuencia (ahí ya habían 6 niños) y… Alfredo viajó a Europa…
Marcelo o Marcelito
El primer hombre de la familia. Desde chiquitito se destacó por su parecido a la familia de mi suegro, su pelito más claro que el de
Después, en el campo, él era el hombre de la casa y se ponía su ponchito y salía corriendo detrás del hortelano a quien llamaba Lilío (Cecilio), quien lo quería mucho, también el mayordomo y el campero y lo llevaban a caballo en sus trabajos. Muy luego supo conocer las siembras y conocía desde lejos las lentejas o las papas… ah! Y tenía un caballito de palo con el se creía de verdad… y si algo no le gustaba, o si lo habíamos retado por algo, se montaba en su caballito y partía galopando (con sus patitas) y me decía “me voy pá Mininco” y sólo llegaba hasta unas bancas que habían donde estaba la vertiente y esperaba que saliéramos a buscarlo. Era un niño tan feliz!
Otra vez, cuando estábamos con mi papá y mi mamá paseando por el campo en un lugar donde Mario ponía su flotador o lancha (es decir un espacio de una acequia que se había agrandado para eso), íbamos pasando con todos los niños (4), mi mamá se equivoca y pisa un tablón suelto que flotaba y se comienza a hundir, con gran alboroto de todos nosotros porque era puro barro… Marcelo se puso a gritar “Socorro! Mi abuelita se ahoga! Mientras tanto todos nos metimos para ayudarla y quedamos embarrados hasta la cabeza…Nos reímos mucho con la desesperación de Marcelito.
También queda por contar la mordedura del “mahoma”.
Carmen Gloria
Lolita (ah! mi Lola Lola). La primera nieta de mis papitos y la primera guagüita en la casa! Qué felices estaban con ella mi papá, mi mamá,
Las chombitas y botines eran tejidos y las camisitas y sabanitas, bordadas a mano… Yo creo que pasamos después unos meses muy felices viviendo en la casa del papito hasta que hubo que viajar a Casablanca, pues Alfredo había perdido su trabajo en el banco y mi suegro lo necesitaba en el campo.
Después, la mamita y el papito nos visitaron en el campo, aún cuando los viajes eran en tren, en coche dormitorio, por la distancia, pero ellos lo hicieron con gusto para visitar a su primera nieta. Más tarde y estando nosotros en Huelehueico, fueron nuevamente, pero yo iba también una vez al año a Santiago con la niña.
Ramón Montero, el médico de la gordita, nos daba recetas y remedios por teléfono, que en Casablanca sólo teníamos de esos con magneto y se comunicaba con una central en Renaico que a su vez llamaba a Santiago… por suerte se enfermó muy poco, sólo resfríos y los 3 (Mario, Alfredo y yo) nos asustábamos hasta por un estornudo de la niña. Ramón era naturista y le gustaban las fricciones de agua fría, con sal, y que no la abrigara tanto… A mi me había hecho llorar diciéndome “señora abrigadora de guaguas” en su consultorio y frente a todas sus otras clientas…
Después la niña se fue con mis suegros a Santiago, cuando ya tenía edad para ir al colegio, y los papitos le pagaban el Jeanne DArc.







